El sector inmobiliario atraviesa una época de bonanza. Tras varios años de retrocesos a causa de la crisis económica que atravesó España entre 2008 y 2014, la mejora de este mercado en los últimos años es innegable. El aumento de la oferta residencial y de la compra de vivienda, los bajos tipos de interés, la concesión de más créditos y el incremento de la confianza de los españoles confirman la recuperación del mercado.
Un repunte en los indicadores que está provocando un incipiente nerviosismo en el sector ante una posible nueva burbuja inmobiliaria. ¿Pero hay síntomas para una alarma real? Pues bien, tomemos el pulso al mercado inmobiliario en los últimos meses.
En 2017, en España se produjeron 464.423 operaciones de compraventa de viviendas, un 14,6% más que el año anterior, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Una tendencia que, según el Informe ‘Situación inmobiliaria en España 2018’, elaborado por BBVA Research, se mantendrá este 2018, cuando se espera que la venta de estos inmuebles aumente un 6%, lo que supondría cerca de casi 550.000 transacciones.
Asimismo, la actividad constructora seguirá respondiendo a la positiva evolución de la demanda, tanto de compradores nacionales como extranjeros, y se prevé que la firma de visados crezca alrededor del 16% este año, es decir, habrá unos 92.000 nuevos visados de vivienda de obra nueva. A esto también se une un incremento del precio de la vivienda, que se espera que muestre un avance del 4,9%, en promedio anual.
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